Una relación abierta es una pareja que mantiene su vínculo principal pero acuerda, de forma consensuada y explícita, que ambos pueden tener relaciones sexuales con otras personas. Se diferencia de la infidelidad en que no hay engaño: las reglas se pactan y se revisan juntos. Puede funcionar muy bien cuando la pareja tiene buena comunicación, confianza sólida y motivos compartidos para abrirse, pero rara vez arregla una relación en crisis. En esta guía te explicamos los tipos, las normas más habituales y cómo gestionar los celos.
Qué es exactamente una relación abierta
El término engloba un abanico de acuerdos que tienen algo en común: la no monogamia consensuada. En una relación abierta, la pareja sigue siendo el eje afectivo, y lo que se abre suele ser la dimensión sexual. Eso no quiere decir que sea una relación «menos seria»; para muchas personas es precisamente una forma de compromiso más honesto con sus deseos.
Lejos de ser una moda marginal, se trata de un fenómeno más frecuente de lo que parece. Un estudio publicado en 2017 en el Journal of Sex & Marital Therapy estimó que alrededor de una de cada cinco personas solteras en Estados Unidos había tenido en algún momento una relación de no monogamia consensuada. En España no existen cifras oficiales comparables, pero el crecimiento de aplicaciones y clubs del ambiente liberal muestra un interés creciente. Lo esencial es entender que no existe un único modelo: cada pareja define el suyo, y lo que funciona para unos puede ser impensable para otros.
Tipos de no monogamia consensuada
A menudo se mezclan conceptos distintos bajo la misma etiqueta. Esta tabla ayuda a diferenciarlos y a encontrar el lenguaje que mejor describe lo que buscáis:
| Modelo | En qué consiste | Implicación emocional con terceros |
|---|---|---|
| Relación abierta | La pareja permite encuentros sexuales externos | Baja; se suele limitar el vínculo afectivo |
| Swinging o intercambio | Las experiencias se viven en pareja, a menudo en clubs | Baja; el foco es el juego compartido |
| Poliamor | Varias relaciones amorosas simultáneas y conocidas | Alta; se aceptan vínculos afectivos múltiples |
| Monogamish | Pareja casi monógama con excepciones puntuales pactadas | Muy baja |
| Anarquía relacional | Sin jerarquías predefinidas entre vínculos | Variable, se negocia caso a caso |
Si os atrae la versión compartida, los clubs liberales son un buen punto de partida; en nuestra guía de locales liberales en Valencia explicamos cómo funcionan.
Normas que suelen funcionar
No hay reglas universales, pero las parejas que sostienen una relación abierta a largo plazo suelen coincidir en algunos acuerdos básicos. Lo importante es que nazcan de la conversación y no de la imposición de uno de los dos:
- Honestidad radical: decidir qué se cuenta y qué no, pero nunca mentir sobre lo pactado.
- Protección obligatoria y pruebas periódicas de ITS, compartiendo resultados.
- Límites claros: personas excluidas (amistades, compañeros de trabajo, exparejas), prácticas permitidas o lugares vetados.
- Prioridad a la pareja: fechas importantes, tiempo de calidad y planes comunes no se negocian.
- Derecho a veto o pausa: cualquiera puede pedir frenar si se siente desbordado.
- Revisión periódica de los acuerdos, porque los deseos cambian con el tiempo.
Cómo gestionar los celos
Pensar que en una relación abierta no hay celos es un error frecuente. Los celos aparecen, y la diferencia está en cómo se gestionan. En lugar de verlos como una amenaza, conviene entenderlos como una señal que informa de una necesidad: inseguridad, miedo al abandono, sensación de comparación o falta de atención.
Algunas estrategias útiles son nombrar la emoción sin culpar al otro («me siento inseguro cuando…»), pedir gestos concretos de reaseguro y avanzar poco a poco, sin quemar etapas. Muchas parejas empiezan con experiencias compartidas antes de permitir encuentros por separado. En el ámbito de la no monogamia se habla también de compersión, la alegría por el placer de la pareja con otra persona, una emoción que no todo el mundo experimenta y que no es obligatorio sentir. Si los celos se vuelven constantes o paralizantes, es una señal para reducir el ritmo o consultar con un terapeuta especializado en diversidad relacional.
Señales de que puede encajar (o no) con vosotros
Abrir la relación es una decisión que conviene tomar desde la calma y no como una huida. Puede encajar si ambos lo deseáis por igual, si existe una comunicación fluida sobre sexo, si la relación es estable y si los dos tenéis una autoestima suficiente para no vivir cada experiencia ajena como una competición.
En cambio, es mejor esperar si uno de los dos lo propone para «salvar» la pareja, si hay una infidelidad reciente sin resolver o si uno acepta solo por miedo a perder al otro. En esos casos, la apertura tiende a amplificar los problemas existentes. Si venís de un engaño, quizá os ayude antes nuestro artículo sobre si se puede perdonar la infidelidad. Y si decidís dar el paso, las aplicaciones para tener sexo pensadas para parejas, como Feeld, facilitan conocer a personas con la misma filosofía.
Fuentes y lecturas recomendadas
Este artículo se basa en contenidos de divulgación psicológica sobre no monogamia, gestión de celos y diversidad relacional, así como en la investigación académica disponible sobre el tema. Te recomendamos estas lecturas para profundizar en ello:
- Relaciones abiertas: consejos y errores a evitar – Psicología y Mente: ventajas, riesgos y recomendaciones.
- Poliamor: qué es y qué tipos de relaciones existen – Psicología y Mente: diferencias con otros modelos.
- Cómo gestionar los celos en las relaciones abiertas – La Mente es Maravillosa: estrategias emocionales prácticas.
- 7 mitos sobre el poliamor – La Mente es Maravillosa: prejuicios frecuentes sobre la no monogamia.
- The Kinsey Institute: centro de investigación de referencia en sexualidad y relaciones.






